Sermón 55 - Sobre la trinidad
Advertencia
Desde hace unos días tenía deseos de predicar sobre este
texto. Así lo hice ayer por la mañana. Por la tarde estaba
presionado a escribir e imprimir mi sermón, si fuera posible
antes de dejar Cork. Lo escribí esta mañana, pero debo
disculparme ante el lector por las desventajas que tengo, en tanto
no tengo aquí ningún libro para consultar, ni tiempo para
hacerlo.
Cork [Irlanda], 8 de mayo de 1775.
1 Juan 5.7
Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el
Padre, el
Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.
1. Sea lo que fuera lo que la generalidad de la gente
pueda pensar, es cierto que la opinión no es religión: ni la
correcta opinión, ni el asentimiento a una o diez mil verdades.
Existe una gran diferencia entre ambas: aun la opinión correcta
está tan distante de la religión como el este lo está del oeste. Las
personas pueden estar completamente correctas en sus
opiniones, y no obstante carecer de religión. Por otra parte, las
personas pueden ser verdaderamente religiosas y sostener
opiniones erróneas. ¿Alguien puede dudar esto mientras haya
romanistas en este mundo? ¿Pues quién puede negar, no sólo
que anteriormente muchos de ellos han sido verdaderamente
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religiosos (como Tomás de Kempis,1 Gregorio López,2 y el
Marqués de Renty),3 sino que muchos de ellos hasta este día
son cristianos verdaderos y espirituales? ¡Sin embargo, qué
montón de opiniones erróneas sostienen, comunicadas por la
tradición desde sus padres! Más aún, ¿quién puede dudar de esto
mientras haya calvinistas en el mundo, defensores de la
predestinación absoluta? Pero ¿quién se atrevería a afirmar que
ninguno de ellos son personas verdaderamente religiosas? No
sólo que muchos de ellos fueron antorchas que ardían y
alumbraban,4 sino que muchos de ellos son ahora verdaderos
cristianos, amantes de Dios y de toda la humanidad. No
obstante, ¿qué son todas las absurdas opiniones de todos los
romanistas del mundo comparada con sólo aquélla, que el Dios
de amor, el sabio, justo, misericordioso Padre de los espíritus de
toda carne, tiene prefijado un decreto absoluto, permanente e
irresistible por el cual una parte de la humanidad (aunque
haga lo que quiera) se salvará, y el resto (no importa si hace lo
que puede) se condenará?5
2. Por tanto no podemos sino inferir que hay diez mil
errores que pueden encontrarse en la verdadera religión, con
respecto a lo cual toda persona sincera y considerada pensará y
dejará pensar. Pero hay algunas verdades más importantes que
otras. Parece que hay algunas que son de profunda importan-
1 El místico Tomás de Kempis (1380-1471) tuvo gran influencia en Wesley por su
obra Imitación de Cristo.
2 Un oscuro místico español (1542-96) que Wesley descubrió en la obra de Francisco
Losa, Holy Life of Gregory López, A Spanish Hermite in the West Indies (ed.
castellana de 1618, traducción inglesa de 1675).
3 Gaston Jean Baptiste de Renty (1611-49), un francés de alcurnia convertido al
misticismo.
4 Cf. Jn. 5.35.
5 Un amargo eco de la controversia calvinista y de la caricatura que Wesley hace
de la obra de Augustus M. Toplady, Doctrine of Absolute Predestination, cap.
5.9.
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cia. No las denomino verdades «fundamentales», porque ésta es
una palabra ambigua, y por eso ha habido tantas disputas
acaloradas sobre el número de las verdades «fundamentales».
Pero por cierto hay algunas que verdaderamente nos interesa
conocer, en tanto tienen una estrecha relación con la religión
vital. Sin duda podemos clasificar entre éstas aquélla contenida
en las palabras arriba citadas: «Tres son los que dan testimonio
en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres
son uno».
3. No quiero decir que es importante creer esta o
aquella explicación de estas palabras. No conozco ninguna
persona de buen juicio que siquiera intentaría explicarlas. Uno
de los mejores tratados que jamás escribiera aquel gran hombre
el Deán Swift, fue su sermón sobre la Trinidad.6 En éste
muestra que todos los que siquiera intentaron explicarlo han
perdido completamente su camino; han perjudicado la causa
que intentaban promover, logrando sólo, como dice Job,
«oscurecer el consejo con palabras sin sabiduría».7 Fue en
mala hora que estos expositores iniciaron su infructífera labor.
No insisto en una explicación particular; no, ni siquiera en la
mejor que jamás haya visto, la que nos es dada en el Credo
comúnmente atribuido a Atanasio.8 Lejos estoy de afirmar que
quien no concuerda con este credo «sin duda perecerá
eternamente». Por motivo de aquélla y de otra cláusula por
algún tiempo tuve escrúpulos para aceptar ese Credo, hasta
que llegué a considerar, (1) que estas frases sólo tienen relación
6 Jonathan Swift (1667-1745), Deán de san Patricio, Dublín, desde 1713. Su sermón
«Sobre la Trinidad» fue publicado por primera vez en 1744.
7 Job 38.2.
8 Cf. el Libro de Oración Común, el cual prescribe que el Credo de Atanasio será
dicho o cantado en las Devociones Matutinas del día de Navidad, de Epifanía y otros
once días festivos, incluyendo el Domingo de Trinidad, en reemplazo del Credo
Apostólico. (Los eruditos hoy concuerdan en que este credo no fue en verdad escrito
por Atanasio. Nota del Editor).
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con los incrédulos recalcitrantes, es decir, aquellos que,
teniendo todos los medios para conocer la verdad, la rechazan
obstinadamente, mas no con los involuntarios; (2) que las
mismas se relacionan únicamente con la sustancia de la
doctrina allí expuesta, mas no con las ilustraciones filosóficas
de la misma.
4. No me atrevo a insistirle a nadie sobre el uso de la
palabra «Trinidad» o «Persona». Yo mismo las uso sin ningún
escrúpulo porque no conozco de alguna mejor. Pero si cualquier
persona tiene algún escrúpulo en hacerlo, ¿quién la obligará a
usarlas? Yo no podría; y mucho menos quemar viva a una
persona y hacerlo con madera verde y mojada, por decir:
«Aunque creo que el Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu
Santo es Dios; sin embargo, tengo escrúpulos en usar las
palabras Trinidad y Personas porque no encuentro estos
términos en la Biblia». Éstas son las palabras que el compasivo
Calvino cita como escritas a él por Serveto.9 Insistiría
solamente sobre las palabras directas y sin explicación, tal
como se encuentran en el texto: «Tres son los que dan
testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y
estos tres son uno».
5. «Tal como se encuentran en el texto», mas aquí surge
una pregunta. ¿Es este texto genuino? ¿Fue originalmente
escrito por el Apóstol o fue insertado posteriormente? Muchos
han dudado de esto, y en especial aquella gran luz de la iglesia
cristiana, recientemente removido a la iglesia celestial, Bengel
(el más piadoso, el más juicioso, y el más laborioso, de
todos los comentaristas modernos del Nuevo Testamento).10
9 Una remota paráfrasis, aparentemente basada sobre «Sententiae vel Propositionum
Excerptae Ex Libris Michaelis Serveti» en la obra de Calvino Defensio Ortodoxae
Fidei de Sacra Trinitate (1554).
10 John Albert Bengel (1687-1752), cuyo comentario Gnomon Novi Testamente
(1742) fue la principal fuente para la obra de Wesley, Explanatory Notes Upon the
New Testament (1755).
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Por algún tiempo tuvo dudas sobre su autenticidad, puesto que
falta en muchas de las copias antiguas. Pero sus dudas se
disiparon debido a tres consideraciones: (1) Aunque falta en
muchas copias, no obstante aparece en más, abundantemente
más copias, y en aquéllas de mayor autenticidad. (2) Que se
encuentra citado por una entera sucesión de escritores antiguos
desde el tiempo de san Juan hasta el de Constantino. Este
argumento es concluyente; porque no lo podrían haber citado si
no hubiera estado en el Canon sagrado. (3) Que fácilmente
podemos dar cuenta de su falta en muchas copias, después de
ese tiempo, cuando recordamos que el sucesor de Constantino11
fue un celoso arriano, que usó todos los medios para promover
su nociva causa y extender el arrianismo a través del imperio;
en especial procuró borrar este texto en tantas copias como
cayeron en sus manos. Y de tal manera prevaleció que la época
en que vivió es comúnmente llamada seculum Arianum, la era
arriana; habiendo entonces sólo un hombre eminente que se le
opuso poniendo en peligro su propia vida. Así que hasta hubo
un refrán, Athanasius contra mundum, «Atanasio contra el
mundo».
6. Pero se objeta: «Sea lo que resultare del texto, no
podemos creer lo que no entendemos. Por tanto, cuando nos
requieres creer en misterios, te rogamos que nos excuses».
Aquí hay un doble error. (1) No requerimos con esto,
aunque ustedes supongan lo opuesto, que crean en ningún
misterio. Además, (2) ustedes ya creen en muchas cosas que no
pueden entender.
7. Para empezar por lo último. Ustedes ya creen
muchas cosas que no pueden comprender. Pues creen que hay
un sol sobre sus cabezas. Pero si se encuentra quieto en medio
de este sistema, o no sólo gira sobre su propio eje sino también
11 Constancio, quien llegó a ser el único gobernante del Imperio en el 353 d. de C. y
murió en el 361 d. de C.
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se alegra cual gigante para correr el camino,12 ustedes no
pueden entender ni uno ni lo otro: cómo se mueve, o cómo
reposa. ¿Con qué poder, con qué fuerza natural o mecánica, se
sostiene en el fluido etéreo? No pueden negar el hecho; sin
embargo no pueden explicarlo para satisfacer a un investigador
racional. Ciertamente pueden darnos las hipótesis de Tolomeo,
Tycho Brahe, Copérnico,13 y veinte más. Las he leído una y otra
vez. Estoy harto de ellas y no me importan un bledo.
No me proporciona cada nueva solución
sino cambio de voces, de palabras y armazón.
Con otro ropaje vuelve mi pregunta a mí,
y mi duda es la misma que proferí.14
Todavía insisto, ustedes creen el hecho, pues no pueden negarlo;
mas la manera no pueden comprenderla.
8. Ustedes creen que hay tal cosa como la luz, sea que
fluya del sol o de cualquier otro cuerpo luminoso. Pero no
pueden comprender su naturaleza o su manera de fluir. ¿Cómo
se mueve desde Júpiter a la Tierra en ocho minutos, trescientos
treinta mil kilómetros en un momento? ¿Cómo hacen los rayos
de la vela introducida en la habitación para dispersarse
instantáneamente en cada esquina? De nuevo: aquí hay tres
velas, no obstante existe una sola luz. Expliquen esto y yo
explicaré lo del Dios Triuno.
9. Ustedes creen que existe tal cosa como el aire.
Ambos, luz y aire, los cubren como una prenda, pues:
12 Sal. 19.5.
13 Una referencia resumida a la explosión de conocimiento de las ciencias físicas de
su propio y precedente siglo y un reflejo de su interés en el impacto de la nueva ciencia
en la religión. El modelo geocéntrico de astronomía de Ptolomeo (100-170) había
dominado las cosmovisiones medievales hasta el siglo XVI, cuando fue cuestionado,
menos radicalmente por el danés Tycho Brahe (1546-1601) y mucho más
radicalmente por el heliocentrismo de Copérnico (1473-1543).
14 Prior, Solomon, I.477-80.
Sobre la trinidad 339
Una extensa combinación
Abraza por todos lados
esta florida tierra.15
Pero ¿pueden comprender cómo ocurre? ¿Pueden darme una
explicación satisfactoria de su naturaleza, o de la causa de sus
propiedades? Piensen sólo de una, su elasticidad. ¿Pueden
explicarla? Puede deberse al calor eléctrico adjunto a cada
partícula o puede no serlo, pero ni ustedes ni yo podemos
decirlo. Pero si dejamos de inhalarlo hasta que podamos
comprenderlo, nuestra vida estará muy cerca de su fin.
10. Ustedes piensan que existe tal cosa como la tierra.
Aquí, ustedes afirman sus pies sobre ella. Están sostenidos por
ella. Pero ¿comprenden qué es lo que sostiene a la tierra? «Oh,
un elefante», dice un filósofo malabar, «y un toro que lo
sostiene».16 Pero ¿quién sostiene al toro? El indostano y el
británico están perdidos por igual para dar respuesta. Sabemos
que es Dios quien extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra
sobre nada.17 Éste es el hecho. Pero ¿cómo? ¿Quién puede
explicarlo? Quizás las criaturas angélicas, pero no las
humanas.
Comprendo lo que es admisible decir referente a las
fuerzas de proyección y atracción. Pero tan confundidos como
estamos, esto barre de hecho nuestra telaraña de hipótesis.
Conecten como puedan las fuerzas de proyección y atracción,
jamás producirán un movimiento circular. El momento en que
el acero impulsado se acerca a la atracción del imán, no forma
una curva, sino que se cae.
11. Ustedes creen que tienen un alma. «Un momento»,
dice el Doctor [Patrick Blair], «no creo en tal cosa. Si ustedes
15 Milton, El Paraíso Perdido, vii, 89-90.
16 Cf. John Locke, Ensayo sobre el Entendimiento Humano (1690), II.xiii.19; xxiii.2,
donde se discute esta filosofía malabar.
17 Job 26.7.
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tienen un alma inmortal, también la tienen las bestias». No voy
a discutir con todos los que creen que las tienen, de ninguna
manera; sólo desearía que lo probaran. Por cierto mas bien
admitiría que aquéllas tienen alma, que renunciar a la mía
propia. En esto concuerdo cordialmente con el sentimiento de
los paganos honestos: Si erro, libenter erro; et me redargui
valde recusem,18 si me equivoco, me equivoco de buena gana,
y me rehúso con ardor de ser convencido de ello. Me temo que
la mayor parte de los que no creen en una Trinidad, tengan
semejante mentalidad. Permítanme, entonces, continuar.
Ustedes creen que tienen un alma conectada con esta casa de
barro.19 Pero ¿pueden comprender cómo? ¿Cuáles son los
lazos que unen la llama celestial con el barro terrenal? No
entienden nada del asunto. Así es; mas cómo, nadie puede
decirlo.
12. Seguramente ustedes creen que tienen un cuerpo
junto con su alma, y que cada uno de ellos depende del otro.
Claven una espina en sus manos: de inmediato se siente el dolor
en su alma. Por otra parte, ¿sus almas sienten vergüenza? De
manera instantánea un rubor cubre sus mejillas. ¿Siente el alma
temor o ira violenta? El cuerpo tiembla. Éstos también son
hechos que no pueden negar; ni tampoco pueden explicarlos.
13. Les doy otro ejemplo más. A la orden de su alma se
levanta su mano. Pero ¿quién es capaz de explicar esto por la
conexión entre el acto de la mente y las acciones externas? ¿Más
aún, quien puede dar alguna explicación del «movimiento
muscular», en cualquier instancia del mismo? Cuando uno de
los más famosos médicos de Inglaterra hubo terminado su
exposición acerca de ese tema, agregó: «Bien caballeros, les he
hablado de todos los descubrimientos de nuestra ilustrada
18 Una conjunción de dos pasajes distintos de la obra de Cicerón De Senectude,
xxiii.85 y xxiii.83.
19 Cf. Job 4.19.
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época. Y ahora, si ustedes entienden una tilde del asunto,
ustedes saben más que yo».20
El resumen de este asunto es: aquellos que no quieren
creer en nada que no puedan comprender, no deben creer que
hay una luz resplandeciendo sobre ellos, que hay aire, aunque
los rodea por todos lados, que hay tierra, aunque estén parados
sobre ella. No deben creer que tienen un alma, no, ni que
tampoco tienen un cuerpo.
14. Pero, segundo, tan extraño como pueda parecer, al
requerir que ustedes crean: «tres son los que dan testimonio en
el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son
uno», no se les pide creer en ningún misterio. Más aún, aquel
buen y gran hombre, el Dr. Peter Browne, durante algún
tiempo Obispo de Cork, ha probado de forma cabal que la
Biblia no requiere creer ningún misterio.21 La Biblia apenas
requiere que crean en tales hechos, mas no su manera de serlo.
Ahora bien, el misterio no reside en el hecho, sino totalmente en
la manera.
Por ejemplo, «Dios dijo: Sea la luz; y fue la luz».22 Yo
lo creo: creo el hecho evidente; en ello no hay ningún misterio.
El misterio consiste en la manera. Pero de esto no creo nada en
absoluto; ni Dios lo requiere de mí.
De nuevo, «El Verbo fue hecho carne».23 Creo también
en este hecho. No hay misterio en ello, pero en cuanto a la
manera, el cómo hizo carne, dónde está el misterio, no sé nada
20 Comentario atribuido a un Dr. Hunter, que podría haber sido uno de dos hermanos,
William (1718-83) o John (1728-93). Se puede conjeturar, a base de su reputación
como conferencista de gran popularidad, que esta anécdota se refiere a William.
21 Peter Browne (fallecido en 1713), The Procedure, Extent, and Limit of Human
Understanding (1728). Wesley leyó esta obra en 1729 e hizo un resumen de ella para
su uso posterior.
22 Gn. 1.3.
23 Jn. 1.14.
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de esto, no creo nada sobre esto. Y no es más el objeto de mi fe
que de mi entendimiento.
15. Apliquen esto al caso en cuestión: «tres son los que
dan testimonio en el cielo y estos tres son uno». Yo también creo
en este hecho (si puedo usar la expresión «hecho») que Dios es
Tres y Uno. Pero la manera, el cómo, no lo comprendo; y no lo
creo. Ahora, en esto, en la manera, consiste el misterio. Y que
lo sea; no me preocupo por ello. No es el objeto de mi fe; creo
tanto cuanto Dios ha revelado y nada más. Pero la manera, no
la ha revelado; por ende no creo nada acerca de ella. Pero ¿no
sería absurdo de mi parte negar el hecho porque no entiendo la
manera? Esto es, rechazar lo que Dios ha revelado porque no
entiendo lo que no ha revelado?
16. Éste es un punto importante. Hay muchas cosas que
ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre.24
Parte de estas cosas Dios nos las reveló a nosotros por el
Espíritu; reveló, esto es, develó, descubrió. Esta parte es la que
él requiere que creamos. Parte de esto Dios no lo reveló. Por
tanto, no necesitamos y en verdad no podemos creerlo; está muy
lejos, fuera de nuestra visión.
Ahora bien, ¿qué sabiduría hay en rechazar lo que es
revelado sencillamente porque no entendemos lo que no es
revelado? ¿En negar el hecho que Dios ha develado porque no
podemos ver la manera, que está aún velada?
17. Especialmente cuando consideramos que lo que a
Dios le ha placido revelar sobre este asunto, lejos está de ser una
cuestión indiferente; es una verdad de la mayor importancia.
Penetra en el mismo corazón del cristianismo; está en la raíz de
toda religión vital.
A menos que estos tres sean uno, ¿cómo explicar el
hecho de que todos lo que honran al Hijo honran también al
24 1 Co. 2.9.
Sobre la trinidad 343
Padre?25 «No sé qué hacer», dice Socinio en una carta a su
amigo, «con mis empecinados seguidores. Se niegan a adorar a
Jesucristo. Les digo que escrito está, "Adórenle todos los
ángeles de Dios."26 Pero responden: "Aunque sea así, si él no es
Dios no vamos a adorarle, Porque escrito está: Al Señor tu Dios
adorarás, y a él sólo servirás"».27
Pero lo que pienso en particular sobre esto es: el
conocimiento del Dios Tri-Uno está entretejido con toda fe
cristiana verdadera, con toda religión vital.
No digo que todo verdadero cristiano pueda decir como
el Marqués de Renty: «Continuamente llevo conmigo una
verdad probada, y una plenitud de la presencia de la siempre
bendita Trinidad». Percibo que ésta no es la experiencia de
párvulos, sino de padres en Cristo.
Mas no conozco cómo alguien puede ser un creyente
cristiano hasta que tenga, según el decir de san Juan, el
testimonio en sí mismo;28 hasta que el Espíritu mismo dé
testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios,29 es
decir, hasta que en efecto Dios el Santo Espíritu testifique que
Dios el Padre le ha aceptado por medio de Dios el Hijo; y
teniendo este testimonio honre al Hijo y al bendito Espíritu
como honran al Padre.30
18. No que todo creyente cristiano advierta esto; tal vez
al principio ni uno en veinte; pero si les hacen unas pocas
preguntas a algunas personas, fácilmente encontrarán que esto
está contenido en lo que ellas creen.
25 Cf. Jn. 5.23.
26 He. 1.6.
27 Mt. 5.10.
28 1 Jn. 5.10.
29 Cf. Ro. 8.16.
30 Jn. 5.23.
3 44 Sermón 55
Por ende no sé cómo le es posible a alguien tener una
religión vital si niega que estos Tres son Uno. Toda mi
esperanza hacia ellos no es que se salvarán durante su
incredulidad (a menos que sean paganos honestos y tengan una
invencible ignorancia), sino que Dios, antes de que partan de
aquí, los traerá al conocimiento de la verdad.31
31 Cf. 1 Ti. 2.4; 2 Ti. 3.7; He. 10.16.