← Volver al indice Tomo I - Digital.pdf

Sermón 17 - no lo tenga a él por su último fin, aliente allí. Así vivieron

aquellos hijos de Dios, quienes, aun muertos,112 nos dicen: No

deseen la vida sino para alabarle. Que todos sus pensamientos,

palabras y acciones tiendan a glorificarle. Entréguenle por

completo su corazón y no deseen sino lo que existe en él y de él

procede. Llenen su corazón de su amor en tal manera que no

amen nada sino por amor de él. Tengan siempre una intención

pura en su corazón y procuren su gloria en todas y cada una de

sus obras. Fijen su vista en la bendita esperanza de su

llamamiento y procuren que todas las cosas del mundo la

alimenten, porque entonces, y sólo entonces, anidará en sus

corazones ese sentir que hubo también en Cristo Jesús;113

cuando en cada palpitar de nuestros corazones, en cada palabra

de nuestros labios, en todas las obras de nuestras manos, no

haremos nada sin pensar en él ni someternos a sus deseos.

Cuando tampoco pensaremos, hablaremos u obraremos

haciendo nuestra propia voluntad, sino la de aquél que nos

envió.114 Cuando ya sea que comamos, bebamos o hagamos

cualquier cosa, lo haremos todo para la gloria de Dios.115

112 He. 11.4.

113 Fil. 2.5.

114 Jn.5.30; 6.38.

115 1 Co. 10.31.