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Sermón 17 - espere ver el reino de Cristo y de Dios sin esforzarse, sin

agonizar por entrar por la puerta estrecha!98 Que uno que ha

nacido en pecado99 y cuyas entrañas son maldad,100 pueda

concebir la idea de ser purificado como su Señor es puro,101 sin

andar en sus pasos102 y tomar diariamente su cruz;103 sin

cortarse la mano derecha ni sacarse el ojo derecho y arrojarlo

lejos de sí.104 Que se imagina poder sacudir sus antiguas

opiniones, pasiones y temperamento; ser santificado por

completo en espíritu, alma y cuerpo,105 sin hacer esfuerzos

constantes, perseverando siempre para negarse a sí mismo

completamente.

8. ¿Qué otra cosa podemos inferir de las palabras de

Pablo citadas anteriormente, quien viviendo en flaquezas, en

afrentas, en persecuciones, en angustias por Cristo; estando

lleno de señales, prodigios y maravillas; habiendo sido

arrebatado hasta el tercer cielo, sin embargo, no confiaba en sus

virtudes y aun temía poner en peligro su salvación si no se

negaba a sí mismo constantemente? Yo de esta manera corro,

dice, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como

quien golpea el aire; con lo que claramente enseña que quien

no corre así, quien no se niega a sí mismo diariamente, corre de

una manera incierta y pelea con tan poco éxito como peleando

a la ventura.106

98 Lc. 13.24.

99 Sal. 51.5.

100 Sal. 5.9.

101 1 Jn. 3.3.

102 1 P. 2.21.

103 Lc. 9.23.

104 Mt. 18.8-9.

105 1 Ts. 5.23.

106 1 Co. 9.26; 2 Co. 12.2,10,12.

La circuncisión de corazón 359

9. Es inútil hablar de haber peleado la buena batalla de

la fe,107 y vana la esperanza de obtener la corona incorruptible,

para aquél cuyo corazón no está circuncidado por el amor,

como podemos inferir, por último, de las observaciones

anteriores. El amor que destruye los deseos de la carne, los

deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida,108 haciendo que

el ser humano en su totalidad -cuerpo, alma y espíritu- se

ocupe con ardor en la prosecución de ese fin. Es tan esencial a

los hijos de Dios que, sin él, cualquiera que vive está como

muerto delante de él. Si yo hablase lenguas humanas y

angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que

resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y

entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda

la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor,

nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a

los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no

tengo amor, de nada me sirve.109

10. Aquí tenemos, entonces, el resumen de la ley

perfecta: ésta es la verdadera circuncisión del corazón: que el

espíritu vuelva a Dios que lo dio, con todos sus diversos

afectos. Corran todos los ríos nuevamente hacia el lugar de su

nacimiento.110 No quiere otros sacrificios de nuestra parte, sino

el sacrificio vivo del corazón que ha escogido. Que se ofrezca

constantemente a Dios por medio de Jesucristo, en las llamas

de un amor puro. Que ninguna criatura participe de ese amor,

porque él es un Dios celoso.111 No divide su trono con nadie;

reina sin rival alguno. Que ningún propósito, ningún deseo que

107 1 Ti. 6.12.

108 1 Jn. 2.16.

109 1 Co. 13.1-3.

110 Ec. 1.7.

111 Ex. 20.5.

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