Sermón 17 - comprende en esta palabra: amor. En esto consiste la
perfección, la gloria, la felicidad. La ley sublime del cielo y de
la tierra es ésta: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y
con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus
fuerzas.61
12. Esto no nos prohíbe amar a otra persona además de
Dios, quiere decir que debemos amar también a nuestro
hermano.62 No nos evita, como algunos han imaginado -¡cosa
extraña!-, que nos complazcamos en cualquier otro objeto sino
en Dios. Suponer tal cosa, sería creer que la fuente de toda
santidad es también autor del pecado, puesto que ha permitido
que encontremos placer en el uso de aquellas cosas que son
necesarias para la conservación de la vida que él nos ha dado.
Este no puede ser, por lo tanto, el verdadero sentido de su
mandamiento, cuyo significado no podemos dejar de entender,
puesto que tanto nuestro bendito Salvador como sus apóstoles
nos lo dicen con frecuencia y claridad. Todos, a una voz, dan
testimonio de que el verdadero sentido de estas declaraciones
(«Jehová nuestro Dios, Jehová uno es», «no andaréis en pos de
dioses ajenos»,63 «amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón»,64 «a él seguiréis»,65 «tu nombre y tu memoria son el
deseo de nuestra alma»66) es el siguiente: El Dios único y
perfecto será su exclusivo y último deseo. Un cosa
habréis de desear por amor de él: el goce de aquél que es
todo en todos.67 La felicidad que deben procurar para sus
61 Mr. 12.30.
62 1 Jn. 4.21.
63 Dt. 6.4,14; Mc. 12.29, 32.
64 Mc. 12.30.
65 Dt. 13.4; Hch.11.23.
66 Is. 26.8.
67 1 Co. 15.20-28.
La circuncisión de corazón 353
almas es la unión con aquél que las creó, teniendo comunión
verdaderamente... con el Padre y con su Hijo Jesucristo,68 y
estar unidos al Señor en un espíritu.69 La meta que deben
perseguir hasta el fin de los tiempos es gozar de Dios en este
tiempo y por la eternidad. Deseen otras cosas siempre que
tiendan a este fin. Amen a la criatura que los guíe al Cordero,
pero, que a cada paso que den sea ésta la meta gloriosa de su
visión. Que todos sus pensamientos, afectos, palabras y obras
se subordinen a este fin. Todo lo que quieran o teman, todo lo
que procuren obtener o deseen evitar; todo lo que piensen,
hablen o hagan, que sea con el fin de encontrar su felicidad en
Dios, el único fin y la única fuente de su ser.
13. No tengan ningún propósito final sino Dios.
Nuestro Señor dijo: Una cosa es necesaria,70 y si tu vista se
fija solamente en este punto todo tu cuerpo estará lleno de
luz.71 Pablo afirma: Prosigo a la meta, al premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús.72 Y Santiago:
Pecadores, limpiad las manos; y vosotros de doble ánimo,
purificad vuestros corazones.73 Y san Juan: No améis el
mundo, ni las cosas que están en el mundo... Porque todo lo
que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los
ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino
del mundo.74 El buscar la felicidad en aquello que satisface los
deseos de la carne, causando una sensación agradable en los
sentidos materiales; el deseo del ojo o de la imaginación, por su
68 1 Jn. 1.3.
69 1 Co. 6.17.
70 Lc. 10.42.
71 Mt. 6.22.
72 Fil. 3.13-14.
73 Stg. 4.8.
74 1 Jn. 2.15-16.
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