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Sermón 17 - supereminente grandeza del poder27 de aquél que, habiendo

levantado a Cristo de entre los muertos, puede también

vivificarnos,28 arrancándonos de la muerte del pecado, por su

Espíritu que mora en nosotros.29 Esta es la victoria que ha

vencido al mundo, nuestra fe.30 Esa fe que no sólo es el

asentimiento firme a todo lo que Dios ha revelado en la

Sagrada Escritura, y especialmente a estas importantes

verdades: Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los

pecadores;31 que él mismo [llevó] nuestros pecados en su

cuerpo sobre el madero;32 que él es la propiciación por

nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino

también por los de todo el mundo.33 Fe es la revelación de

Cristo en nuestros corazones, la evidencia divina que nos

persuade de su amor, de su amor inmerecido hacia mí,

pecador;34 es una segura confianza en su misericordia que

perdona, grabada en nosotros por la obra del Espíritu Santo

-certeza por la cual todo verdadero creyente puede dar

testimonio y decir: «Yo sé que mi Redentor vive;35 que yo

tengo un abogado para con el Padre y que Jesucristo, el justo,

es mi Señor y la propiciación por mis pecados.36 Yo sé que él

me amó a mí y que se entregó a sí mismo por mí;37 que él me

27 Ef. 1.19.

28 Ef. 2.1, 5.

29 Ro. 8.11.

30 1 Jn. 5.4.

31 1 Ti. 1.15.

32 1 P. 2.24.

33 1 Jn. 2.2. La parte que sigue de este párrafo fue añadida por Wesley después que el

sermón fue predicado.

34 He. 11.1.

35 Job 19.25.

36 1 Jn.2.1-2.

37 Ef. 5.2.

La circuncisión de corazón 349

ha reconciliado, a mí, con Dios;38 y que yo he recibido

redención por su sangre, el perdón de pecados.»39

8. Tal fe no puede menos que mostrar evidentemente el

poder de aquél que la inspira, librando a sus criaturas del yugo

del pecado y limpiando sus conciencias de las obras de la

muerte,40 fortaleciéndolas de tal manera, que ya no se sienten

constreñidas a obedecer al pecado y sus deseos, sino que, en

lugar de presentar sus cuerpos al pecado como instrumentos de

iniquidad, ahora se presentan únicamente a Dios como vivos de

los muertos.41

9. Los que por medio de esta fe han nacido de Dios42

encuentran asimismo gran consuelo en la esperanza.43 Este es el

segundo resultado de la circuncisión del corazón: el testimonio

de su espíritu que testifica en sus corazones que son hijos de

Dios.44 En verdad, el mismo Espíritu es el que produce en ellos

esa plena y grata confianza de que su corazón está bien con

Dios; la seguridad de que ahora llevan a cabo, por medio de su

gracia, aquello que es aceptable en su presencia; que se

encuentran en el camino que conduce a la vida y que, por la

misericordia de Dios, llegarán hasta su fin. Él es quien los hace

regocijarse con la esperanza de que recibirán de Dios toda buena

dádiva; con la gozosa anticipación de recibir la corona de gloria

que les está reservada en el cielo.45

38 Ro. 5.10.

39 Col. 1.14.

40 He. 9.14.

41 Ro. 6.12-13.

42 1 Jn.3.9.

43 He. 6.18.

44 Ro. 8.16.

45 1 P. 1.4; 5.4.

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