Sermón 17 - La circuncisión del corazón
Romanos 2.29
La circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra.
1. Esta es la triste afirmación hecha por un hombre
excelente: «Quien predica hoy día los deberes esenciales del
cristianismo corre el peligro que la mayor parte de sus oyentes
lo consideren como un predicador de nuevas doctrinas».2 La
mayoría de los seres humanos han desgastado de tal manera la
esencia de la religión, si bien aún profesan retenerla, que tan
pronto se les proponen algunas de las verdades que acentúan la
diferencia entre el espíritu de Cristo y el espíritu del mundo,
exclaman inmediatamente: Traes a nuestros oídos cosas
extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto,3
aunque simplemente les predique a Jesús y la resurrección,4
con sus necesarias consecuencias. Si Cristo ha resucitado
también ustedes deben morir para el mundo y vivir
completamente para Dios.
2. Esta es una palabra dura para el hombre natural,
quien está vivo para el mundo y muerto para Dios, y no se le
puede persuadir fácilmente para recibirla como la verdad de
Dios, a no ser que modifique su interpretación de tal modo que
no quede nada de su uso o significado. No recibe las palabras
1 Predicado en la Iglesia de Santa María, Oxford, ante la universidad, el 1 de
enero de 1773.
2 Hch. 17.18-19. El «hombre excelente» es probablemente William Law, cuyo
reciente tratado Serious Call era muy popular en Oxford.
3 Hch. 17.20.
4 Hch. 17.18.
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