Sermón 15 - El gran tribunal
Romanos 14:10
Todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
1. ¡Cuántas circunstancias concurren a aumentar lo
imponente de la presente reunión! La presencia de personas de
toda edad, sexo, rango y condición, que se reúnen de su propia
voluntad o en contra de ella, no sólo de lugares circunvecinos,
sino de otros distantes: criminales que pronto han de ser
juzgados y para quienes no hay escape; empleados, listos en sus
diferentes puestos a ejecutar las órdenes que se les den y el
representante de nuestro buen soberano, a quien tan altamente
honramos y veneramos. De la misma manera, el objeto de esta
asamblea añade no poco a su solemnidad: escuchar y decidir
sobre toda clase de causas, algunas de las cuales son de la mayor
importancia, pues de ellas depende la vida o la muerte -¡muerte
que descubre el rostro de la eternidad! Indudablemente que con
el fin de hacer estas cosas mucho más solemnes no sólo para la
mente del vulgo, sino para todos, nuestros padres, en su
sabiduría, instituyeron los varios pormenores de este tribunal,
los que, por la vista y el oído, afectan el corazón más
profundamente y, considerados bajo este punto de vista, las
trompetas, los bastones, los trajes, no son cosas triviales o
1 Predicado ante el Tribunal de Justicia (que se reúne dos veces al año en cada
condado de Inglaterra para decidir las causas civiles y criminales. N. del T.); que
se reunió bajo la presidencia del honorable Eduardo Clive, uno de los jueces de
la Corte de Apelaciones de Su Majestad, en la Iglesia de san Pablo, Bedford, el 10 de
marzo de 1758. Publicado a petición del Sr. Guillermo Cole, primer magistrado del
condado, y de otras personas.
289
2 90 Sermón 15
insignificantes, sino que cumplen una función para alcanzar los
mejores propósitos de la sociedad.
2. Pero por muy imponente que sea esta solemnidad,
otra mucho más formidable se acerca, porque muy pronto
todos hemos de comparecer ante el tribunal de Cristo. Porque
escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará
toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios; y en ese día cada
uno dará razón de sí.2
3. Si todos los humanos tuvieran una convicción
profunda de esta verdad, ¡cómo redundaría en beneficio de la
sociedad! Porque, ¿qué aliciente más poderoso puede
concebirse para la práctica de la verdadera moralidad, para el
constante ejercicio de la virtud y el caminar siempre con
justicia, misericordia y verdad? ¿Qué cosa mejor que una
convicción tan profunda como la de que el Juez está a la
puerta3 y que muy pronto estaremos ante él, podría esforzar
nuestras manos en todo lo bueno y evitarnos todo lo malo?
4. No está fuera de lugar, ni es impropio a los fines de
esta asamblea, considerar:
I. Las circunstancias principales que tendrán lugar antes
de presentarnos ante el tribunal de Cristo.
II. El juicio.
III. Algunas de las consecuencias que lo seguirán.
I.1. Consideremos, en primer lugar, las circunstancias
principales que tendrán lugar antes de presentarnos ante el
tribunal de Cristo.
Primeramente, Dios dará prodigios arriba en el cielo, y
señales abajo en la tierra.4 El se levantará para castigar la
2 Ro. 14.10-12.
3 Stg. 5.9.
4 Hch. 2.19.
El gran tribunal 291
tierra.5 Temblará la tierra como un ebrio, y será removida
como una choza.6 Habrá grandes terremotos, kata tópous, (no
sólo en «diferentes,» sino «en todos los lugares»7 -no en uno
solamente, o en unos cuantos, sino en todas partes del mundo
habitado- tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los
hombres han estado sobre la tierra.8 En uno de ellos las islas
huirán y los montes no serán hallados.9 Al mismo tiempo todas
las aguas del globo terráqueo sentirán la violencia de estas
conmociones, el bramido del mar y de las olas,10 con tal
agitación cual no se ha escuchado desde el día en que fueron
rotas todas las fuentes del grande abismo,11 para destruir la
tierra que estaba fuera del agua y en el agua.12 El espacio
estará lleno de sangre, y fuego, y columnas de humo,13
retumbando la tierra de polo a polo, siendo despedazada por
miles de rayos. La tempestad no se limitará al aire, sino que las
5 Is. 2.19.
6 Is. 24.20.
7 Lc. 21.11. La sugerencia de que Kata tópous significa «en todas partes» resulta
extraña; en las Notas Wesley lo traduce literalmente «en diferentes lugares».
8 Ap. 16.18. Durante el siglo XVIII el interés en los terremotos fue intenso; había
habido grandes terremotos: En Sicilia y Jamaica en 1692; uno en Lima, Perú, en
octubre 28, 1746; dos en Londres en 1750 (febrero 8 y marzo 8); y otro en Lisboa, en
noviembre 1 de 1755. En 1750 Carlos Wesley escribió un sermón sobre «La causa y
el remedio de los terremotos», con motivo de los temblores de Londres. Que Juan
compartía el interés y los puntos de vista de Carlos en este asunto puede verse en su
Pensamientos serios motivados por el reciente terremoto de Lisboa (1755). Otro
estímulo para su preocupación con los temblores vino de la naciente ciencia de la
geología y sus reacciones teológicas a ella.
9 Ap. 16.20.
10 Lc. 21.25.
11 Gn. 7.11.
12 1 P. 3.5. Cita de la versión conocida como King James.
13 Jl. 2.30; Hch. 2.19.
2 92 Sermón 15
potencias de los cielos serán conmovidas. Habrá señales en el
sol, en la luna y en las estrellas--tanto en las fijas como en las
que giran. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en
sangre, antes que venga el día grande y espantoso de
Jehová.14 El sol y la luna oscurecerán,15 aun caerán del
cielo,16 al desprenderse de sus órbitas. Entonces se escuchará el
clamor universal de todas las compañías del cielo, al que
seguirá la voz del arcángel proclamando la venida del Hijo de
Dios y del hombre. La trompeta de Dios17 dará la alarma a los
que duermen en el polvo de la tierra.18 Entonces todos los
sepulcros se abrirán y se levantarán los cuerpos de los
muertos.19 El mar entregará los muertos que estén en él,20 y
cada uno se levantará en su propio cuerpo -su cuerpo en
sustancia, aunque con sus atributos tan cambiados que de ello
no tenemos ahora la menor idea. Porque es necesario que esto
corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de
inmortalidad.21 Además, la muerte y el Hades, el mundo
invisible, entregarán los muertos que estén en ellos,22 de
manera que todos los que hayan vivido y muerto, desde que
Dios creó al género humano, resucitarán incorruptibles e
inmortales.
2. Al mismo tiempo, el Hijo del Hombre enviará sus
ángeles por toda la tierra y juntará a sus escogidos, de los
14 Jl. 2.31.
15 Jl. 3.15.
16 Mt. 24.29.
17 1 Ts. 4.16.
18 Dn. 12.2.
19 Ez. 12-13; Mt. 27.52-53.
20 Ap. 20.13.
21 1 Co. 15.53.
22 Ap. 20.13.
El gran tribunal 293
cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.23 El
Señor mismo vendrá en las nubes,24 en su propia gloria y en la
gloria de su Padre,25 con decenas de millares de sus santos,26
millares de sus ángeles, se sentará en su trono de gloria, y
serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los
unos de los otros, ...y pondrá las ovejas (los buenos) a su
derecha, y los cabritos (los malos) a su izquierda.27
Refiriéndose a esta asamblea general, dice el discípulo amado:
Y vi a los muertos (todos los que habían muerto), grandes y
pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos
(imagen que se refiere claramente a la manera de proceder
entre los humanos); ...y fueron juzgados los muertos por las
cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.28
II. Estas son las circunstancias especiales que se
refieren en los Oráculos de Dios y que sucederán
inmediatamente antes del juicio. Consideremos, en segundo
lugar, el juicio mismo hasta donde plugo a Dios revelarlo.
1. La persona por medio de quien Dios juzgará al
mundo29 es su Hijo Unigénito, cuyas salidas son desde el
principio, desde los días de la eternidad,30 el cual es Dios
sobre todas las cosas, bendito por los siglos.31 A quien, siendo
el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su
sustancia,32el Padre dio e l juicio ...por cuanto es el Hijo del
23 Mt. 24.31.
24 Mt. 24.30.
25 Lc. 9.26.
26 Jud. 14.
27 Mt. 25.31-33.
28 Ap. 20.12.
29 Ro. 3.6;1 Co. 6.2.
30 Mi. 5.2.
31 Ro. 9.5.
32 He. 1.3.
2 94 Sermón 15
hombre,33 porque, siendo en forma de Dios, no estimó el ser
igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a
sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los
hombres.34 Más aún, estando en la condición de hombre, se
humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y
muerte de cruz. Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo
sumo,35 aun en su naturaleza humana y lo designó36 como aquel
que ha de juzgar al género humano, para juzgar a los vivos y a
los muertos,37 tanto a los que estén vivos el día de su venida
como a los que se hayan ido a reunir con sus padres.38
2. El tiempo llamado por el profeta el día grande y
espantoso de Jehová,39 por lo general, es llamado en las
Escrituras el día de Jehová.40 El tiempo desde la creación del
ser humano en la tierra hasta el fin de todas las cosas, es el día
de los hijos de los hombres. El tiempo que estamos viviendo
ahora lo podemos llamar con propiedad: nuestro día. Cuando
éste se acabe, principiará el día del Señor. Pero, ¿quién sabe
cuánto durará? Para con el Señor un día es como mil años, y
mil años como un día.41 De esta misma expresión dedujeron
algunos de los padres antiguos que lo que generalmente se
llama el día del juicio,42 duraría indudablemente mil años. Y
aparentemente no exageraron la verdad, sino que apenas se
aproximaron a ella, porque si nos ponemos a calcular el
33 Jn. 5.22, 27.
34 Fil. 2.6-7.
35 Fil.2.8-9.
36 Hch. 17.31.
37 1 P.4.5.
38 Jue. 2.10.
39 Jl. 2.31.
40 Jl. 1.15.
41 2 P. 3.8.
42 Mt. 10.15.
El gran tribunal 295
número de personas que han de ser juzgadas y de los hechos que
se han de investigar, parece que mil años no serán suficientes
para lo que tendrá que hacerse ese día. De manera que no sería
improbable que ese espacio de tiempo se extendiera a varios
miles de años. Dios revelará esto a su debido tiempo.43
3. En relación al lugar en donde se juzgará al género
humano, las Escrituras no dicen nada explícitamente. Un
escritor eminente, cuya opinión es igual a la de muchos otros,
supone que será en la tierra, donde las obras fueron hechas
según las cuales serán juzgados, y que Dios empleará a los
ángeles de su fortaleza:
Para arreglar y preparar el inmenso espacio
Y dilatar el área donde ha de reunirse el género
humano.44
Pero tal vez esté más en conformidad con las palabras
de nuestro Señor referentes a que ha de venir en las nubes,
suponer que la raza humana se congregará en el espacio, más
arriba de la tierra,45 si no «a una distancia planetaria doble».46
Esta suposición está sostenida -y no en poco- por lo que san
Pablo escribe a los Tesalonicenses: Los muertos en Cristo
resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que
hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos
en las nubes para recibir al Señor en el aire.47 De manera que
parece muy probable que el gran trono blanco esté muy alto
sobre la tierra.
43 El cuidado de Wesley en este punto merece notarse, pues conocía la historia del
milenialismo y tenía simpatías hacia algunos de sus proponentes. Pero no estaba
dispuesto a dictaminar sobre cosas ocultas.
44 Young, Last Day, ii.19-20.
45 Mt. 24.30; Mc.13.26.
46 Young, Last Day, ii. 274.
47 1 Ts. 4.16-17.
2 96 Sermón 15
4. ¿Quién podrá contar a las personas que han de ser
juzgadas? Serán como las gotas de la lluvia o como la arena de
la mar. Miré, dice san Juan, una gran multitud, la cual nadie
podía contar, ...vestidos de ropas blancas, y con palmas en las
manos.48 ¡Qué inmensa debe ser la multitud de todas las
naciones, y tribus y pueblos y lenguas!49 ¡De todos los que han
salido de los lomos de Adán desde que el mundo fue creado
hasta que ya no sea más! Si admitimos la suposición general,
que no parece tener en sí nada de absurdo, de que existen sobre
la tierra no menos que cuatrocientos millones de almas,
hombres, mujeres y niños, ¡qué congregación han de formar
todas esas generaciones que se han sucedido por siete mil
años!50
El mundo del gran Jerjes en armas, la orgullosa hueste de
Cannas,...
Todos están aquí, y aquí todos están perdidos;
Su número aumenta hasta ser vano querer contarlo,
Perdido como una gota en el inmenso océano.51
Todo hombre, toda mujer, toda criatura recién nacida,
que haya respirado el aire vital, escuchará entonces la voz del
Hijo de Dios; volverá a la vida y comparecerá ante él. Este
parece ser el significado natural de la expresión: Los muertos,
grandes y pequeños.52 Todos universalmente, sin excepción de
edades, sexos y grados, que hayan vivido y muerto, o sufrido
un cambio equivalente a la muerte. Porque mucho antes de
aquel gran día, el fantasma de la grandeza humana,
sumergiéndose en la nada, habrá desaparecido. Desaparecerá
48 Ap. 7.9.
49 Ibid.
50 Wesley encontró esta «suposición general» en los Enquiries de Brerewood, pp.
120-45. Richard Price las repetiría en una carta a Benjamín Franklin, publicada en
Philosophical Transactions (de la Royal Society) en 1768.
51 Young, Last Day, ii.189, 194-46.
52 Ap. 20.12.
El gran tribunal 297
aun en el momento mismo de la muerte. ¿Quién es grande o rico
en la tumba?
5. Todas las criaturas darán cuenta según sus obras.53
Una cuenta cabal y verdadera de todo lo que hicieron cuando
estaban en sus cuerpos, lo bueno y lo malo. ¡Ay, qué cosas no
se descubrirán en aquel día en la presencia de los ángeles y de
los humanos! Cuando no Radamante el de la fábula, sino el
Señor Dios Omnipotente, que sabe todas las cosas en el cielo y
en la tierra,
Descubre a todo villano artificioso y constriñe
A confesar los crímenes por tanto tiempo secretos.
En vano esconderlos, salen todos a luz odiada.54
Y no sólo las acciones de toda persona se descubrirán
en ese día, sino también todas sus palabras, puesto que toda
palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta
en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado,
y por tus palabras serás condenado.55 ¿No sacará entonces
Dios a luz todas y cada una de las circunstancias que
acompañaron a cada palabra y acción, y que si no cambiaron su
naturaleza, disminuyeron o aumentaron su perversidad? Fácil
es hacer esto para aquél cuyos ojos están sobre los caminos del
hombre y ve todos sus pasos.56 Sabemos que las tinieblas no
encubren de él y que para él la noche resplandece como el
día.57
53 Lc. 16.2; Ro. 14.12; Ap. 20.12.
54 Virgilio, Eneida, vi, 567-69. En el sermón, Wesley cita el texto en latín. Más tarde
publicó una traducción al inglés.
55 Mt. 12.36-37.
56 Sal. 139.2. Cita del Libro de Oración Común.
57 Aquí Wesley hace una interesante combinación de dos versiones del Sal. 139.11-12.
2 98 Sermón 15
6. El no únicamente aclarará también lo oculto de las
tinieblas,58 sino que discernirá los pensamientos y las
intenciones del corazón.59 Lo que no debe sorprendernos,
porque él escudriña la mente y el corazón,60 y entiende todos
nuestros pensamientos.61 Todas las cosas están desnudas y
abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.62
El infierno y la destrucción están delante de él, ¡cuánto más el
corazón de los hombres!63
7. En ese día se descubrirán todas las intenciones
secretas de toda alma humana: todos los apetitos, pasiones,
inclinaciones, afectos con sus variadas combinaciones, y con
todos los temperamentos y disposiciones que constituyen el
carácter de cada persona, de manera que se verá de la manera
más clara e infalible, quién fue justo y quién injusto, y qué grado
de bondad o de maldad hubo en cada persona.
8. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid,
benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para
vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre y
me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui
forastero y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis.64
De la misma manera se anunciarán ante todo el mundo y los
ángeles las buenas obras que hicieron en la tierra -todo lo que
hayan hecho: sus palabras y acciones en el nombre o por amor
del Señor Jesús.65 Sus buenos deseos, intenciones,
58 1 Co. 4.5.
59 He. 4.12.
60 Ap. 2.23.
61 Sal. 139.2.
62 He. 4.13.
63 Pr. 15.11.
64 Mt. 25.34-36.
65 Col. 3.17.
El gran tribunal 299
pensamientos, sus santas disposiciones, también serán
recordadas. Y se verá como, aunque los humanos las olvidaron
o ignoraron, Dios las escribió en su libro.66 Igualmente serán
descubiertos todos sus sufrimientos por el nombre del Señor
Jesús y por el testimonio de una buena conciencia, a fin de que
reciban la alabanza del Juez justo67 y la honra que merecen entre
los santos y los ángeles, y ese cada vez más excelente y eterno
peso de gloria.68
9. Pero, ¿se mencionarán también las malas obras,
siendo que no existe una persona sobre la tierra que no peque,69
y saldrán a la luz en ese día para ser descubiertas ante la gran
congregación? Muchos creen que no será así y dicen: «Esto
indicaría que sus sufrimientos no concluyen con su vida en este
mundo y que todavía tendrían que padecer dolor, vergüenza y
confusión». Preguntan además, «¿Cómo puede reconciliarse
esto con la declaración de Dios por medio de su profeta: Mas el
impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare
todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la
justicia,...todas las transgresiones que cometió, no le serán
recordadas?.70 ¿Cómo puede estar en consonancia con la
promesa que Dios hace a todos los que aceptan el pacto del
evangelio: Perdonaré la maldad de ellos y no me acordaré más
de su pecado,71 o como dice el Apóstol, hablando del mismo
pacto: Seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré
de sus pecados y de sus iniquidades?72
66 Is. 30.8.
67 2 Ti. 4.8.
68 2 Co. 4.17.
69 Ec. 7.20.
70 Ez. 18.21-22.
71 Jer. 31.34.
72 He. 8.12.
3 00 Sermón 15
10. A lo que se puede contestar: es absoluta y
aparentemente necesario para la completa manifestación de la
gloria de Dios; para el despliegue completo y claro de su
sabiduría, justicia, poder y misericordia para con los herederos
de su salvación,73 que salgan a la luz todos los pormenores de
su vida, así como sus temperamentos y todo deseo, pensamiento
e intento de sus corazones.74 De otra manera, ¿cómo podría
saberse de qué profundidad de pecado y miseria los salvó la
gracia de Dios? Porque si la vida de todas las personas no se
descubrieran por completo, el maravilloso plan de la divina
providencia no podría manifestarse, ni podríamos, en miles de
casos «justificar los caminos de Dios para con el género
humano».75 Únicamente si las palabras de nuestro Señor se
cumplen al pie de la letra y sin restricción ni limitación alguna
(nada hay encubierto que no haya de ser manifestado; ni oculto
que no haya de saberse76)un gran número de las
manifestaciones divinas parecerían sin razón. Solamente
después de que Dios haya sacado a luz todas las cosas ocultas
en las tinieblas,77 quienquiera que haya sido el autor de ellas, se
verá la sabiduría y bondad de todos sus caminos; que pudo ver
a través de espesa nube,78 y gobernó todas las cosas con el sabio
consejo de su voluntad;79 y no dejó nada al capricho de los seres
humanos o al acaso, sino que dispuso todas las cosas con
firmeza y bondad, y desarrolló todo con justicia, misericordia y
verdad.
73 He. 1.14.
74 He. 4.12.
75 Véase: Milton, El paraíso perdido.
76 Mt. 10.26.
77 1 Co. 4.5.
78 Job 22.12-14.
79 Ef. 1.11.
El gran tribunal 301
11. Con un gozo inexplicable se regocijarán los justos
al descubrir las perfecciones divinas, y muy lejos de sentir
ningún sufrimiento, ni la pena de la vergüenza, con motivo de
aquellas transgresiones del pecado que hace mucho tiempo
fueron desvanecidas como una nube,80 lavadas con la sangre
del Cordero.81 Les bastará suficientemente que no se
mencionen ni una sola vez en perjuicio de ellos las
transgresiones que cometieron;82 que no se recuerden sus
pecados y sus iniquidades para su condenación.83 Este es el
sentido claro de la promesa y toda la verdad que los hijos de
Dios descubrirán para su eterno consuelo.
12. Después de juzgar a los justos el juez se volverá a
los que estén a su izquierda, quienes también serán juzgados:
cada uno conforme a sus obras.84 Pero no únicamente por sus
obras externas, sino por todas las malas palabras que hayan
hablado; por todos los malos deseos, aflicciones o
disposiciones que tengan o hayan tenido lugar en sus almas, y
todas las intenciones y propósitos malos que hayan acariciado
en sus corazones. Entonces será pronunciada la gozosa
absolución para los que estén a la derecha y la horrenda
condena para los que estén a la izquierda -sentencias que
permanecerán para siempre tan irrevocables y firmes como el
trono de Dios.
III.1. Pasemos a considerar, en tercer lugar, algunas de
las circunstancias que seguirán al juicio final, la primera de las
cuales será la ejecución de la sentencia que reciban los buenos
y los malos. Irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida
80 Is. 44.22.
81 Ap. 12.11.
82 Ez. 18.22.
83 He. 8.12; 10.17.
84 Mt. 16.27.
3 02 Sermón 15
eterna.85 Debe observarse que la misma palabra aparece en
ambas cláusulas, lo que quiere decir que o el castigo es eterno o
el premio no dura para siempre,86 lo que no puede suceder de
ninguna manera, a no ser que Dios perezca o fallen su
misericordia y verdad. Entonces los justos resplandecerán
como el sol en el reino de su Padre,87 abrevarán de la
abundancia del gozo de Dios y de sus delicias.88 Pero, ¿quién
podrá describir en lenguaje humano lo que acontecerá
entonces? Sólo aquel haya sido llevado hasta el tercer cielo89
puede tener una idea de lo que será, pero ni él mismo puede
describir lo que ha visto.90
Los inicuos serán arrojados al infierno, todos los que se
olvidan de Dios,91 los cuales sufrirán pena de eterna
perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria
de su poder.92 Estos serán lanzados dentro del lago de fuego
que arde con azufre,93 originalmente preparado para el diablo
y sus ángeles,94
85 Mt. 25.46.
86 Aunque Wesley se refiere a veces a un «estado intermedio» para las almas después
de la muerte pero antes del juicio final (véase el sermón 115, El rico y Lázaro, I.3)
esto no supone la posibilidad de cambio en el estado de quienes murieron sin
arrepentirse de sus pecados. El destino humano queda sellado a la hora de la muerte.
87 Mt. 13.43.
88 Salmo. 16.11;36.8.
89 2 Co. 12.2.
90 2 Co. 12.4.
91 Sal. 9.17.
92 2 Ts. 1.9.
93 Ap. 19.20.
94 Mt. 25.41.
El gran tribunal 303
se morderán la lengua en la angustia de su tormento y, mirando
hacia arriba, maldecirán a Dios.95 Allí los perros del infierno: la
soberbia, la malicia, la venganza, la ira, el horror y la
desesperación, los devorarán continuamente. No tienen reposo
día y noche, porque el humo de su tormento sube por los siglos
de los siglos.96 Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego
nunca se apaga.97
2. El cielo se desvanecerá como un pergamino,98 y los
cielos pasarán con grande estruendo;99 huirán de la presencia
de aquél que se sienta en el trono, pero no se encontrará lugar
para ellos.100 El apóstol Pedro nos dice la manera en que
terminarán: en el día de Dios, en el cual los cielos,
encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo
quemados, se fundirán.101 Toda la sublime obra será
despedazada por la furia de los elementos, la conexión entre
sus partes destruida y cada átomo separado de los demás; la
tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.102 Las
colosales obras de la naturaleza, las colinas eternas,103 las
montañas que han desafiado la furia del tiempo y permanecido
firmes por miles de años, se hundirán en la ruina del fuego.
¡Cuánto menos podrán resistir las obras de arte, aun las más
durables; los esfuerzos más inauditos de la industria humana:
tumbas, columnas, arcos triunfales, castillos, pirámides, al
95 Is. 8.21.
96 Ap. 14.11.
97 Mc.9.44.
98 Ap. 6.14.
99 2 P. 3.10.
100 Ap. 20.11.
101 2 P. 3.12.
102 2 P. 3.10.
103 Gn. 29.46.
3 04 Sermón 15
fuego conquistador! ¡Todo morirá, perecerá, se desvanecerá
como un sueño cuando despierte la criatura!
3. Ciertamente, algunos grandes hombres, de
reconocida bondad, han imaginado que necesitándose el mismo
poder omnipotente para aniquilar las cosas que para crearlas,
enviarlas a la nada o crearlas de la nada, ninguna parte, ni un
átomo del universo será destruido totalmente. Suponen más
bien lo que no hemos tenido tiempo de considerar, a saber: que
así como el fuego en su última operación reduce a vidrio lo que
con fuego más lento se reduce a cenizas, en el día que Dios ha
ordenado, toda la tierra (si no es que también los cielos
materiales) sufrirá también ese cambio, después del cual el
fuego no tendrá más poder sobre ellos. Creen que esta opinión
se deja ver en la revelación a san Juan: delante del trono había
como un mar de vidrio semejante al cristal.104 No podemos
afirmar ni negar esto, pero lo sabremos en el futuro. Los que se
burlan de la religión, los que pretenden ser filósofos, preguntan:
¿cómo puede ser esto? ¿de dónde vendrá tal cantidad de fuego
suficiente para destruir todo el globo terráqueo? Les
contestaremos, primeramente, que esta dificultad no es peculiar
del cristianismo, la misma objeción hacían casi universalmente
los paganos liberales. Así, uno de esos celebrados
librepensadores da expresión a la idea comúnmente aceptada,
de la siguiente manera:
Recordando, según los hados, ese tiempo
Cuando aspirando el fuego a la región celeste,
Los mundos del espacio devorará
Y en cenizas consumirá el globo terrestre.105
4. En segundo lugar, es muy fácil contestar, aun según
nuestro conocimiento superficial de las cosas, que hay
104 Ap. 4.6.
105 Ovidio, Metamorfosis, i, 256-58. Wesley cita el poema en latín.
El gran tribunal 305
suficientes depósitos de fuego preparado y atesorado para el
día del Señor. ¿A qué velocidad podría viajar un cometa,
comisionado por él, viniendo de las partes más distantes del
universo? ¿Y si tocara la tierra al volver del sol, cuando está mil
veces más caliente que una bala al salir del cañón, quién no
puede ver lo que sería el resultado inmediato? Pero, sin ascender
tan alto como los cielos etéreos, ¿no podrían los mismos rayos
que alumbran el mundo causar, por mandato del Dios de la
naturaleza, completa ruina y destrucción? O, sin ir más allá del
globo mismo, ¿quién sabe lo enorme de los depósitos de fuego
líquido que durante las edades se han ido acumulando en las
entrañas de la tierra? El Etna, el Hecla, el Vesubio y otros
volcanes que arrojan llamas y ascuas de fuego, ¿Qué otra cosa
son las bocas de estos hornos de fuego sino la prueba, la
evidencia, de que Dios tiene listos los elementos para cumplir
su palabra? Todavía más, si observamos tan solo la superficie
de la tierra y las cosas que nos rodean por todas partes resulta
indudable, como lo prueban miles de experimentos que no se
pueden negar, que nosotros mismos, nuestros cuerpos, estamos
llenos de fuego, lo mismo que todo lo que nos rodea. ¿No sería
muy fácil hacer visible, aun para el ojo, este fuego etéreo y hacer
que produzca en las materias combustibles el mismo efecto que
se produce con el fuego de la cocina? ¿Se necesita acaso alguna
otra cosa más sino dar libertad a esa cadena secreta con que está
atado este irresistible elemento que parece reposar dormido en
las partículas de la materia? Y, ¿qué tanto se tardaría en hacer
pedazos todo el universo sumergiéndolo en la más completa
ruina?
5. Hay otra circunstancia que tendrá lugar después del
juicio, y que merece ser considerada seriamente: Esperamos,
dice el Apóstol, según sus promesas, cielos nuevos y tierra
3 06 Sermón 15
nueva, en los cuales mora la justicia.106 La promesa se
encuentra en la profecía de Isaías: He aquí, yo crearé nuevos
cielos y nueva tierra; y de los primeros no habrá memoria.107
Tan grande será la gloria de lo postrero. san Juan vio esos
cielos en las revelaciones de Dios: Vi un cielo nuevo y una
tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra
pasaron.108 Únicamente la justicia reinará en ellos.109 Por
consiguiente, añade: Y oí una gran voz del [tercer] cielo que
decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él
morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo
estará con ellos como su Dios.110 Naturalmente, todos serán
felices: Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya
no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor.111 Y
no habrá más maldición ... y verán su rostro.112 Podrán
acercarse a él y serán, por lo tanto, muy semejantes a él. Esta es
la expresión más fuerte en el lenguaje de las Escrituras para
expresar la felicidad más perfecta. Y su nombre estará en sus
frentes.113 Serán públicamente reconocidos como propiedad de
Dios y su gloriosa naturaleza brillará en ellos muy visiblemente:
No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de
lámpara, ni de luz de sol, porque Dios el Señor los iluminará; y
reinarán por los siglos de los siglos.114
106 2 P. 3.13.
107 Is. 65.17.
108 Ap. 21.1.
109 2 P. 3.13.
110 Ap. 21.3.
111 Ap. 21.4.
112 Ap. 22.3-4.
113 Ap. 22.4.
114 Ap. 22.5.
El gran tribunal 307
IV. Nos resta únicamente aplicar las anteriores
consideraciones a todos los que se encuentran aquí ante la
presencia de Dios, y lo hacemos guiados naturalmente por la
solemnidad presente que nos señala hacia aquel día cuando él
juzgará al mundo con justicia.115 La ocasión presente, al
hacernos pensar en aquella mucho más solemne que ha de venir,
puede sugerirnos muchas lecciones provechosas, unas cuantas
de las cuales me permitiré indicar. ¡Quiera Dios grabarlas en
nuestros corazones!
1. En primer lugar, ¡qué hermosos son los pies116 de
aquellos que son enviados por la sabia y misericordiosa
providencia de Dios a ejecutar la justicia sobre la tierra, a
defender a los afligidos y a castigar a los malvados! Los firmes
sostenedores de la tranquilidad pública; los defensores de la
inocencia y la virtud, la gran seguridad de todas nuestras
bendiciones temporales, ¿no son servidores de Dios para
nuestro bien?117 ¿Y no representa cada uno de ellos, no
solamente a un príncipe de la tierra, sino al Juez de la tierra;118
aquél que en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes
y Señor de señores119? ¡Oh, que todos estos hijos de la diestra
del Altísimo120 fueran santos como él es santo;121 sabios con la
sabiduría del que se sienta junto a su trono,122 como aquél que
es la sabiduría eterna del Padre. Sin hacer acepción de.
personas, como él no la hace, sino dando a cada cual según sus
115 Sal. 9.8.
116 Is. 52.7.
117 Ro. 13.4.
118 Sal. 94.2.
119 Ap. 19.16.
120 Sal. 77.10.
121 1 P. 1.15-16.
122 Sabiduría 9.4.
3 08 Sermón 15
obras;123 como él inflexibles, inexorablemente justos, aunque
llenos de piedad y tierna misericordia.124 Así serán terribles
para los que hacen el mal, pues no en vano llevan la espada.125
Así llegarán las leyes de nuestra patria a tener toda su honra y a
cumplir todos sus fines, y el trono de nuestro rey quedará
establecido en justicia.126
2. Ustedes, honorables señores, que en un grado
subalterno han sido comisionados por Dios y el rey para
administrar justicia, pueden ser comparados con los que
acompañarán y servirán al Juez que vendrá en las nubes. ¡Ojalá
que, como ellos, sientan el amor de Dios y de la humanidad
ardiendo en sus corazones! Que amen la justicia y aborrezcan
la iniquidad; que administren la justicia en sus respectivos
puestos, según el honor que Dios les ha concedido a los que
han de ser herederos de la salvación,127 y para la gloria de su
gran soberano. Que establezcan la paz; sean la bendición y
adorno de su patria; los protectores de una nación pecaminosa;
los ángeles guardianes de todos los que los rodean.
3. Ustedes, cuyo deber es ejecutar lo que ha sido
puesto bajo su responsabilidad por aquél en cuya presencia
están, ¿no deberían procurar ser semejantes a los que están ante
la presencia del Hijo del Hombre, aquellos ministros suyos que
hacen su voluntad, obedeciendo a la voz de su precepto?128
¿No deberían ser tan puros como ellos, mostrar que son buenos
siervos de Dios? ¿Hacer justicia y amar misericordia;129 hacer
123 Pr. 24.12; Mt. 16.27.
124 Stg. 5.11.
125 Ro. 13.4.
126 Pr. 25.5.
127 He. 1.14.
128 Sal. 103.20.
129 Mi. 6.8.
El gran tribunal 309
a los demás como quisieran que ellos hicieran a ustedes130? Si
así lo hicieran, el gran Juez, ante cuya presencia están
continuamente, les dirá también: «¡Bien, buenos y fieles
siervos, entren en el gozo de su Señor!»131
4. Permítanme añadir unas cuantas palabras a todos
ustedes que este día se encuentran ante la presencia del Señor.
¿No debieran tener siempre fijo en sus mentes que un día
mucho más terrible se aproxima? Esta es una gran asamblea,
pero no es de compararse con aquélla que hemos de ver, ¡la
asamblea de todo el género humano que ha vivido desde el
principio sobre la faz de la tierra! Algunas personas
comparecerán hoy día ante este tribunal para ser juzgadas
según los cargos que se les hagan; ahora están en la prisión, tal
vez arrastrando una cadena, esperando que se les juzgue y
sentencie. Pero en aquel día, todos ustedes que escuchan y yo
que hablo, compareceremos ante el tribunal de Cristo.132
Ahora estamos aprisionados en la tierra, que no es nuestra
última morada, en esta cárcel de carne y sangre; muchos de
nosotros tal vez también en cadenas de obscuridad,133 hasta
que se nos ordene comparecer. Aquí se le pregunta a un
hombre respecto a uno o dos delitos que se supone cometió.
En aquel día habremos de dar cuenta de todas nuestras obras
que hemos hecho, desde la cuna hasta el sepulcro: de todas
nuestras palabras, nuestros deseos y disposiciones; de todos los
pensamientos e intenciones de nuestro corazón;134 del uso que
hayamos hecho de los varios talentos, ya sea nuestra mente,
cuerpo o dinero, hasta que Dios nos diga: Da cuenta de tu
130 Mt. 7.12; Lc. 6.3.
131 Mt. 25.21, 23.
132 Ro. 14.10.
133 2 P. 2.4.
134 He. 4.12.
3 10 Sermón 15
mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.135 Es
muy posible que algunos criminales, por falta de evidencia para
condenarles, escapen de la justicia en esta corte, pero en aquel
tribunal no faltará evidencia. Todos los seres humanos con
quienes tuvieron las relaciones más secretas, que supieron de
todos sus intenciones y acciones, estarán delante de ustedes.
También todos los ángeles de las tinieblas que les inspiraron
malas obras y les ayudaron a ponerlas en práctica. También los
ángeles de Dios, esos ojos de Jehová, que recorren toda la
tierra,136 que cuidaron de su alma y trabajaron por su bien hasta
donde se lo permitieron. También su conciencia, mil testigos en
uno, no podrá cegarse ni callarse, sino que tendrá que conocer y
hablar la verdad y nada más que la verdad, respecto de sus
pensamientos, palabras y obras. Y si la conciencia es más que
mil testigos, Dios es más que mil conciencias. ¡Oh! ¿quién
podrá estar ante la presencia del gran Dios, nuestro Salvador
Jesucristo?137
¡Vean! ¡Vean! ¡Ya viene! Las nubes son su carroza; y
sobre las alas del viento; fuego devorador le precede y una llama
encendida lo sigue. Vean, se sienta sobre su trono, vestido de
luz como con un ropaje, rodeado de majestad y honor.138 Sus
ojos son como llama de fuego, su voz como ruido de muchas
aguas.139
¿Cómo escaparás? ¿Pedirás a las montañas que caigan
sobre ti y a las rocas que te escondan?140 ¡Las montañas
mismas, las rocas, la tierra, los cielos, estarán listos a
135 Lc. 16.2.
136 Zac. 4.10.
137 Tit. 2.13.
138 Sal. 104.1-3.
139 Ap. 1.14-15.
140 Ap. 6.16.
El gran tribunal 311
desaparecer! ¿Puedes evitar la sentencia? ¿Cómo? ¿Con tus
posesiones,141 con mucha plata y oro? ¡Pobre ciego! ¡Desnudo
saliste del vientre de tu madre y desnudo volverás a la
eternidad!142 Escucha al Señor, al Juez: Venid, benditos de mi
Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la
fundación del mundo.143 Benditas palabras. ¡Qué diferentes de
aquella voz cuyo eco se escuchará a través de la expansión de
los cielos: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno
preparado para el diablo y sus ángeles!144 ¿Y quién es el que
puede prevenir o retardar la completa ejecución de estas
sentencias? ¡Vana esperanza! He aquí el infierno se mueve en
las regiones inferiores145 para tragar su presa. ¡Y las puertas
eternas alzan sus cabezas para que los herederos de la gloria
puedan entrar!146
5. ¿Qué santidad y pureza de costumbres deberían
caracterizar nuestras vidas?147 Sabemos que muy pronto el
Señor descenderá con voz de arcángel, y con trompeta de
Dios;148 cuando cada uno de nosotros comparecerá delante de
él y dará cuenta de sus propias obras.149 Por lo cual, oh
amados, estando en espera de estas cosas,150 porque aún un
poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará,151 procurad
con diligencia ser hallados por él sin mancha e
141 Pr. 6.31.
142 Job 1.21.
143 Mt. 25.41.
144 Mt. 25.41.
145 Is. 14.9.
146 Sal. 24.7, 9.
147 2 P. 3.11.
148 1 Ts. 4.16.
149 Lc. 16.2.
150 2 P. 3.14.
151 He. 10.37.
3 12 Sermón 15
irreprensibles.152 ¿Y por qué no? ¿Por qué tendrá que
encontrarse alguno de ustedes a la mano izquierda el día de su
venida? El Señor no quiere que ninguno perezca, sino que
todos procedan al arrepentimiento;153 y por medio del
arrepentimiento, a la fe en la sangre del Señor; por fe en un amor
sin mancha, a la completa imagen de Dios renovada en el
corazón, que produce una completa santidad de vida. ¿Pueden
dudar esto, sabiendo que el Juez de todos154 es a la vez el
Salvador de todo el género humano?155 ¿No fue él quien los
compró con su preciosa sangre156 para que, lejos de perecer,
tuvieran vida eterna?157 ¡Oh, prueben su misericordia en lugar
de su justicia; su amor y no el trueno de su poder!158 No está
lejos de cada uno de nosotros;159 y no viene a condenar, sino a
salvar al mundo.160 Está en medio de nosotros. Pecador, ahora
mismo, en este momento, está llamando a la puerta de tu
corazón.161 ¡Oh, si pudieras saber, al menos en este tu día, lo
que es para tu paz!162 ¡Oh, que pudieran entregarse
completamente a aquel que se dio a sí mismo por ustedes,163
con una fe humilde, con un amor santo, puro y paciente! Para
152 2 P. 3.14.
153 2 P. 3.9.
154 He. 12.23.
155 1 Ti. 4.10.
156 Hch. 20.28.
157 Jn. 3.16.
158 Job 26.14.
159 Hech. 17.27.
160 Jn. 3.17.
161 Ap. 3.20.
162 Lc. 19.42.
163 Gá. 2.20.
El gran tribunal 313
que puedan regocijarse con sumo gozo164 en su día, cuando él
vendrá en las nubes del cielo.165
164 Mt. 2.10.
165 Mt. 24.30.